25 Noviembre – Día Internacional Contra La Violencia de Género
Le tomo prestada a R. Lobo lo más parecido a una justificación válida para mi tardanza redaccional del 25N. Aunque, en lo que compete a este tema, son precisamente las tardanzas las que empeoran o finiquitan mortalmente el problema.
Suelen decirme que este discurso está obsoleto. Suelo reaccionar pensado: ¿hacia qué lado miras, que está tan lejos de la realidad?
El amor pensado como entrega ilimitada, como fusión en la psique del otro; el amor que sufre en la distancia; el amor fundado en el deseo pasional de participar del yo del otro; el amor reavivado por el desgarro de los celos, el amor que araña para que te cobijes en su halo, el amor que no entiende de espacios sino de simbiosis.
En el peor –y frecuente, alarmantemente frecuente- de los casos, el amor que mata en nombre de ese amor.
Esta forma de amor sigue anclado en el imaginario colectivo, quizás porque sigue siendo una realidad cotidiana. Y también viceversa.
Aún pervive una sensación de incomodidad con respecto a esa mujer que hace las maletas y abre su puerta, la que cruza el umbral de un gabinete y se presenta como competidora legítima, la que disfruta del sexo, la que dice “esto no me gusta” o “este no me gusta”.
“La clave es la educación. Educar en libertad y en igualad. Educar también a las mujeres. Romper el modelo social del macho-man, del guaperas chulo con rasgos varoniles. El hombre-hombre no es válido para una mujer. Un mujer necesita solo a alguien que la quiera, que la respete. Al primer síntoma, puerta. No puede haber segundas oportunidades.” R. Lobo
“¿Qué hacer cuando el amor ya no es amor ni es amor ni es nada?” Pedro Guerra.
¿Qué no hacer? Tolerarlo.
Nora
“Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos…”
- Yo creo que nos dimos más
“…Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Una vez me contó un amigo común que la vio, donde habita el olvido recuerdo”.
Tuve que corregirlo, Sabina, -que fuiste, por cierto, otra de nuestras muchas complicidades- porque amores que matan nunca mueren.
“El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.” A. de Saint-Exupéry.
72 besos… O los que fuesen.
Nora.
“El miedo es la trampa que atrapó al amor…
…el miedo es la palanca que apagó la vida, el miedo es una grieta que agrandó el dolor”. Pedro Guerra, “Miedo”.
El blog de Ramón Lobo es una caja de bombones literarios. Y un arsenal de balsas para los naufragios. Y un nido de estímulos posteados para seguir abordo. Y encima tiene dos.
La mejor dieta para evitar las indigestiones de frivolidades virtuales es desayunar sus mensajes y no terminar de saciarse nunca. Una mañana encontré la que espero sea la clave de mi antesala veinteunañera -que es una antesala algo temprana, aún estamos a mediados de noviembre, pero yo nunca me he llevado bien con la paciencia-:
“La ausencia del miedo puede ser un regalo, pero quizá el regalo más precioso sea el coraje adquirido a través de la persistencia, un coraje que procede de cultivar el hábito de impedir que el miedo dicte nuestras acciones, un coraje que puede ser descrito con gracia bajo la presión, una gracia que es renovada constantemente en el rostro de la crueldad.”
7 de octumbre de 1990. Aung San Suu Kyi.
Vivimos en un mundo en que Dios está de permiso
- “De modo que ésas era las noticias: vivimos en un mundo que Dios ha abandonado.” – comenté.
“[...] Una vez leí en alguna parte que es imposible romper las creencias firmes de un hombre. Si alguna vez llegué a pensar que eso era cierto, la vida en el campo de concentración me enseñó que estaba equivocado. Es imposible creer en nada viviendo en un mundo que ha dejado de considerar al hombre como tal, que constantemente “demuestra” que uno ya no es un hombre. Así que uno empeza a dudar, empieza a dejar de creer en que existe un orden mundial en el que Dios ocupa un lugar definido. Uno realmente empieza a pensar que Dios está de permiso. De otro modo, todo lo que está ocurriendo sería imposible. Dios debe haberse marchado.”
S. Wiesenthal, “Los Límites del Perdón”. 1998
La Historia no para de tejerse sobre los tapices de la crueldad y la injusticia: a medida que aumentan los crímenes contra la Humanidad, la Comunidad Internacional se va sumiendo en la pasividad más absoluta. La complicidad con esas puntadas, que cobran forma de disparos, bombardeos, masacres y torturas a pueblos enteros, es la prueba de que Dios tiene que estar de permiso.
Este fin de semana, el Papa visitó este país y trató de convencernos de que Dios sigue en su puesto, dirigiendo sus poderes divinos contra la unión de personas del mismo sexo y la libre decisión de la mujer sobre su propio cuerpo. Suponemos que el poco poder que le restaría entonces de su embestida contra el amor y la libertad no serviría sino para consentir las peores formas de odio de que es capaz el ser humano.
A veces, los medios de comunicación se creen Dios y sólo ceden el trono de sus portadas a aquellas noticias que refuerzan su poder divino. Hoy, el Sahara es noticia, pero el conflicto lleva masacrando vidas más de 30 años. Lo mismo con la humillación cotidiana de los palestinos, cuyo acoso constante y sangriento por parte de soldados israelíes constituyó la realidad de más de medio siglo XX. Lo que no es noticia, no le interesa a Dios. Pero tampoco a los medios, ni a los gobiernos, ni a la gran mayoría de los ciudadanos.
Quizás nuestra coartada común ya no sea confiar en Dios, sino creer la realidad unívoca (y falseada) de los medios, cuyo tratamiento exiguo da a entender que la cosa no es tan grave, cuando lo es más que nunca.
Todos estamos de permiso en este mundo, pero existen millones de vidas que penden de un hilo porque se les niega no ya el permiso, sino el derecho que les corresponde, como seres humanos, a vivir de forma digna en un territorio legal (y viceversa). Esta injusticia mayúscula en plena era de la globalización es la evidencia de que, definitivamente, Dios está de permiso.
Ojalá la solidaridad y responsabilidad de los medios y de nosotros mismos no siguiesen el mismo camino que Dios.
Nora
“Una realidad dolorosa que debería darnos vergüenza”
“No tener papeles no es igual que no tener derechos. No tener papeles es un desastre administrativo y una dificultad enorme para vivir”. Esteban Beltrán.
La Casa Encendida volvió a refulgir anoche con su tercera sesión: “¿protección o exclusión irracional?”, que contaba esta vez con Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional; Manon Loizeau, periodista y directora del documental “Los niños del nuevo mundo”; y Juan Medina, fotoperiodista de Reuters. Los tres aportaron, desde sus respectivas áreas de trabajo, sus experiencias relativas a la realidad intolerable de la inmigración, a la sombra de muchos muros mortales y segregacionistas que urge derribar.
Invito a la contemplación de la exposición fotográfica “El Muro del Atlántico”, el magnífico trabajo de Juan Medina y que resulta estar disponible en la red (además de en La Casa Encendida hasta el 14 de noviembre) para todo aquel que desee verlo: http://www.elmurodelatlantico.com/
Termino reproduciendo el mismo final con que él mismo coronó su ponencia; dirigida a los periodistas, en particular, pero que constituye una obligación moral y política para todos.
- Cuatro puntos claves para a poner fin una realidad injusta:
1. No acostumbrarse a este tratamiento de la inmigración. No digas que vale. Que no te convenzan: no vale.
2. Documentarse, investigar. No dejar que sean invisibles. En América: México, Arizona; en el norte de África: Libia, Senegal; en Europa: Reino Unido, Italia; en Jordania, en los países del Golfo, en Corea del Sur…
3. Avanzar legalmente para conseguir herramientas legales. La ONU de trabajadores inmigrantes es un marco que se necesita rectificar. Es necesaria una masa crítica lo suficientemente amplia en la sociedad para que haya un coste social para cada decisión gubernamental.
4. Ser intolerantes con la intolerancia del racismo y al xenofobia. Exigir estrategias nacionales, estrategias internacionales, estrategias locales.
02 noviembre 2010
Nora



