Mis Tesoros

“Vivir es más que un derecho…

… es el deber de no claudicar” – Luis Eduardo Aute.

A Atticus, una de las luces de mi vida.

“La vida es como una partida de esgrima consigo misma” – pensó Belén, mientras engullía los cereales integrales untados en leche fría. La vida dibuja paradojas continuas: brevedad que aspira a inmortalidad, incertidumbre que anhela convicciones, una reyerta eterna entre el miedo y el deseo. Y un largo etcétera. De repente, no le preocupaba la obcecada búsqueda de la felicidad, sino, por el contrario, se asomaba al vacío de la búsqueda de sentido.

Desde que paladeaba sus desayunos calientes hasta que se apagaban los días, Belén rebuscaba en su interior la tinta con que escribir la continuación de su camino, el aceite con que engrasar el motor de su existencia. ¿Cómo voy a edificar mi futuro sobre aguas que se mudan cada vez que me adentro en ellas? ¿Qué clase de parábola es la que rige la existencia, que te obliga a ser cuando, a cada instante, dejas de ser?

Belén se dirigió al principio de la Avenida Marítima, donde la esperaba Atticus, para combinar pasos con palabras, ponerle palabras a los pasos, llenar estos últimos de las primeras. Belén le transmitió la urgencia de buscar algo permanente en medio del devenir caótico de los años. ¿En qué pensaría antes si antes no pensaba en estas cosas? – le decía con un sentimiento similar a la culpa, mientras paseaba entre el mar y su Atticus .

Atticus se descubría en cómo el paso del tiempo induce a la memoria a su propio suicidio. Pero también se reconocía en un olvido que tiene puertas giratorias. Pero para que sus recuerdos admitinsen visitas desde el futuro, tuvo que zambullirse en ese presente y dar brazadas hacia atrás y hacia delante, para decirle a su hija que, efectivamente, el viento borra las huellas del camino, pero también nuestra imaginación puede sobrevolar los desvíos de la vida y reencontrarse con las preguntas y lugares de los que una vez partimos. Ella le daba alas para nadar por su vida en direcciones nuevas, y él le encendía la luz del faro que todo navegante necesita en la oscuridad.

Belén quiso preguntarle a Atticus si ser un granito de arena la hacía tan fundamental como prescindible; si un día lejano se perdería como una lágrima en la lluvia, como decían en Blade Runner. Se pararon frente al mar. Y ella le dijo:

– “Me sobrecoge la inmensidad del mar, porque parece eterno e inmutable, pero siempre se recicla” -suspiró oteando el horizonte- “el mar nunca es el mismo”.

– “Quizás te reconforta pensar ” – respondió Atticus, siguiendo la línea que proyectaban las pupilas de su hija- “que el mar sí es eterno e inmutable aunque cambie, porque siempre está ahí mientras sus aguas se mezclan, se acaloran y se rompen; y cuando vuelven de sí mismas y se erigen en olas fabulosas. La eternidad es perderse y volverse a encontrar. O, al menos, es la única eternidad posible.”

Nora

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“Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos…”

– La madrugada de hoy es un día especial, ¿no?
– No te he saludado gratuitamente ;)
– Ya
– Mmm… No sé qué se dice en estos casos, pero… Eso, que 72 besitos
:)– Yo creo que nos dimos más
– ¡Nah!
– ¿No?
– ¿Los contaste?
– La verdad es que no. Tenía cosas más importantes que hacer en ese momento
– ¿Sí? ¿Cómo cuales?
– Pues como besarte
– ¡Oh! Una ocupación genial
– Totalmente.

 

“…Y la vida siguió como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Una vez me contó un amigo común que la vio, donde habita el olvido recuerdo”.

Tuve que corregirlo, Sabina, -que fuiste, por cierto, otra de nuestras muchas complicidades- porque amores que matan nunca mueren.

“El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.” A. de Saint-Exupéry.

72 besos… O los que fuesen.

Nora.


All I wanna do is you

Si, como dice John Lennon, la vida es lo que sucede mientras te empeñas en hacer otros planes, el amor debe de ser la vida en la que nos empeñamos en hacer sólo planes.

La diferencia es muy sutil porque, al fin y al cabo, estos planes están sujetos al mismo azar que John Lennon llama vida.

Pero la pasión del amor, por su parte, siempre tiene la determinación de converger con los planes de la vida, para así seguir sucediendo.

Yo tenía grandes planes para este año. Pero, un día, se nivelaron amor y vida y, desde entonces, no concibo -ni quiero concebir- otros planes que se salgan de este marco.

Y si, un día, la vida según John Lennon nos invade con sus oleadas de arbitrariedad, como pasa siempre, y nos desbarata los planes, que así sea. Cuando el amor no es cuestión de azar, podemos encontrarle marcos allá donde la vida nos lleve.

No cuentes siempre con la vida, ni con la suerte, pero puedes contar conmigo.

Nora


“It’s easy if you try…”

Me disponía a trocear la cebolla para el almuerzo cuando, en la radio, empezó a sonar la voz de John Lennon cantando “Imagine all the people…”. A veces, sientes que falta poco para romper a llorar pero, de pronto, te sorprende una música preciosa que no esperabas.

Tiene gracia que esta escena haya transcurrido en la cocina del piso K.

Gabi apareció cuando moría el verano para frenar unas lágrimas inminentes y, de repente, encenderme la vida con su música.

En una tarde otoñal como esta, nuestras canciones todavía duran.

Nora.

Octubre 2009.


Atardecer rosa sobre el Tajo

A Rafita.

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31 de Octubre 2009, Día Toledano.

El cielo se volvía rosa, violáceo, rojizo, anaranjado, coloreando el asfalto de las calles de Toledo mientras le desvelaba a Rafita que: “el secreto de la vida consiste en buscar la belleza”. La robé de ‘El retrato de Dorian Gray’, de Oscar Wilde, una novela maravillosa que me acompañó en un viaje a Bruselas, aunque ya se hicieron eco de ella los artistas y escritores ilustrados preocupados por el arte. Y los filósofos antiguos que impartían clases en gimnasios y en templos. Y las hornadas de cantautores que hoy las visten con melodías y arpegios. Y los jóvenes que andamos en busca de algo que no sabemos qué es.

El secreto de la vida consiste en buscar la belleza en todas sus manifestaciones infinitas, incluso en un mundo tan torcido e infecto de oscuridades como este.

Tal vez la belleza esté en quien la busca. Yo sólo me atrevo a asegurar que, esa búsqueda y el disfrute de lo que vamos encontrando, es mucho más excitante cuando se comparte con alguien como él.

Nora.

“Andar por Toledo, y en la oscuridad de una noche sin luna como aquélla, es adelgazarse, afinarse hasta quedar convertido en un perfil, una lámina humana, dispuesta a herirse todavía, a cortarse contra los quicios de tan extraña resquebrajadura, es volverse de aire, silbo de agua para aquellos enjutos pasillos, engañosas cañerías de súbito chapadas, sin salida posible, es siempre andar sobre lo andado, irse volviendo pasos sin sentido, resonancia, eco final de una perdida sombra”

Rafael Alberti


SOÑADORES

Una de quinientas noches triangulares con Rafa y Bea:

BEA:Total, que de todas nuestras fotos, para mí la mejor candidata es la del césped.
ANTONIO:¿Cuál? ¿Una en la que sale Rafa dándole un bocado a algo?
RAFA: ¿Que yo salgo dándole un bocado a algo? ¡Ah, sí! ¡A un libro!

bearafi

Marzo 2009.

El libro es Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez. Les habría salido mariposas amarillas por la boca cuando lo hubiesen digerido.

“Escuchan con gran paciencia y son, al mismo tiempo, impacientes. Sus palabras son como paredes que van construyendo hasta que ya no quedan más resquicios o más preguntas. Y si quedan preguntas, vuelven a escribir; son unos incesantes creadores de dudas propias. […] Siempre disparando sin escopeta, al aire, risueños; disparan así, contra la estupidez, a favor de la claridad, desde la duda.”

Juan Cruz.


Teoría económica del sexo y del amor

Desandando el largo camino que conecta Chueca con Atocha, con vestigios de alcohol circulando aún por nuestras anatomías, Rafi & Nori inician un coloquio:

– Rafi, admiro que te hayas metido en economía por la Uned. Yo no podría. Es que a mí los números… Aunque en teoría económica siempre sacaba las mejores notas, porque la estudiaba haciendo analogías con el amor y aplicándola a situaciones amorosas.

– ¡Ay, Nora! ¿Y cómo es eso?

-Pues, por ejemplo, te cuento mi favorita: la teoría del mantenimiento y el enriquecimiento (apunte: la presento ya maquillada a posteriori e por Rafi). El amor se asemeja a la autofinanciación de las empresas a través de la teoría del mantenimiento y el enriquecimiento. La autofinanciación por enriquecimiento está formada por los beneficios retenidos (reservas) que suponen un incremento del patrimonio neto. La autofinanciación por mantenimiento está formada por los fondos de amortización para reponer el capital y no para incrementarlo. Del mismo modo, una persona sin amor se mantiene, no va a peor, está bien; pero la existencia de amor implica un enriquecimiento de sí misma. Esto es, la falta de amor no me impide mantenerme a flote, pero tener un amor me enriquece infinitamente.

– ¡Se me ocurre otra! ¡A tenor de algo que he estudiado hoy! Trataba sobre las variables necesarias pero que, aisladas, no eran suficientes para perpetuar algo. Podemos decir que “el sexo es una condición necesaria pero no suficiente para el amor”.

– ¡Joder, me encanta! El sexo es MUY necesario pero EN ABSOLUTO suficiente. Más teorías, que las aplicamos enseguida.

– Asimetrías de la información:
 una pareja sólo funciona correctamente con una simetría de la información, es decir, en la que los dos están dispuestos a entregarse por su amor. En cuanto una persona está más dispuesta que otra a luchar por la relación, se llega a una situación asimétrica y desigual que, generalmente, si no se logra salvar esas diferencias, conducirá a la ruptura.

Y, así, nos despertamos en un domingo madrileño con nuestra arquetípica resaca pero, además, con un arsenal de magníficas teorías económicas aplicadas al sexo y al amor.

 

Nori y Rafa, Marzo 2009.

Nobel al delirio utópico por antonomasia por sus vanguardias en Madrid.