Pongamos que hablo de Madrid

JOVENCUENTRO 2010

Siempre ubico las expectativas en esferas inasequibles. Pero la displicencia que trajeron algunas hojas mal caídas de este otoño truncaron hasta la capacidad de ilusionarse con dibujar cruces sobre el calendario. “Has estado muerta” – me diría Freud desde su tumba. Sin embargo, me encuentro tecleando de vuelta de uno de los fines de semana más estimulantes que he vivido. Pero la conclusión que ha de desgranarse de este prólogo mal edificado no es que las ilusiones haya que anudárselas a la muñeca, como las cometas, sino que, sencillamente, existen espacios y seres humanos que logran romper la abulia y revivir la ilusión. Y, en mi caso, hacerte crecer cuando acabas de cumplir años sintiendo que envejecías sin hacerte mayor.

Deposito aquí algunos fragmentos que robé de las sesiones. Mis favoritos. Pero habiendo comprobado los siguientes hechos: primero, que la irrupción de la informática en mi vida ha ralentizado mi forma elemental de escritura y, segundo, que eso jode especialmente cuando todos los fragmentos son dignos de retención, he tomado la resolución de llevar grabadora la próxima vez. Brindo por esa próxima vez. Brindo por esta primera vez.

 

 

JOVENCUENTRO 2010. Derechos humanos y voluntariado.

“Memoria de las víctimas”. Ponencia de Iñaki García Arrizabalaga, Antonio Duplá, Idoia Merino y Cristobal. El siguiente testimonio es de este último, cuyo padre fue asesinado por una banda terrorista cuando sólo tenía siete años.

“El odio destruye. En un principio, puede ser un mecanismo de liberación, pero es momentáneo. Puede producir incluso fascinación, pero es momentáneo. A largo plazo, el odio destruye, te corroe. El odio impide avanzar.” “Perdonar es una palabra en mayúsculas, exige una gran categoría moral. Yo no puedo ponerle rostro al asesino de mi padre y, llegado a este punto, no sé si sería mejor ponérselo. Quizás ahora me sentaría con ese asesino y le preguntaría por qué mató a mi padre.”

“Hay dos conceptos a la hora de evaluar: la justicia y no olvidar. Nunca amnistía: la raíz griega de la palabra amnistía es “amnesia”, que implica olvidar. Y eso, nunca. La memoria es una obligación de todos para todos”.

“Reconstruir casas en Palestina: una experiencia solidaria y pacifista”. Ponencia de David Perejil y Javier García. Exposición fotográfica de Julia Córdoba.

“Hemos hecho este trabajo por tres razones: para vivir de cerca la ocupación, para apoyar al pueblo palestino en su lucha por sus derechos pero, también, y quiero hacer hincapié en este último punto, para apoyar a las organizaciones israelíes, para hacer un trabajo orientado a la cohesión y cooperación entre ambas sociedades, porque existe un sector de la población israelí que no está a gusto con lo que se está haciendo”

“Es vital tender puentes. Decir no al antisemitismo, porque se cae en lo mismo, sino tender puentes para crear una masa común y luchar contra la ocupación.”

“Hazte granito de arena”.

Laura Esquivel escribió en “Cómo agua para chocolate” que todos nacemos con una caja de cerillas en nuestro interior, pero que no las podemos encender solos. Necesitamos oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, de la respiración de otra persona. Podría decir que mi vela ha provenido de las charlas que nos han empapado y refrescado las bronquios; de las carcajadas entre las paredes en un cuarto compartido; de cenas y reencuentros poniendo ideas sobre la mesa; de las copas y los bailes y los te quieros rebañados de Bacardi, el “ha sido un placer” en la estación de trenes. Mi vela ha sido este Jovencuentro entero en general. Gracias a todos.

Nora

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Vivimos en un mundo en que Dios está de permiso

– “De modo que ésas era las noticias: vivimos en un mundo que Dios ha abandonado.” – comenté.

“[…] Una vez leí en alguna parte que es imposible romper las creencias firmes de un hombre. Si alguna vez llegué a pensar que eso era cierto, la vida en el campo de concentración me enseñó que estaba equivocado. Es imposible creer en nada viviendo en un mundo que ha dejado de considerar al hombre como tal, que constantemente “demuestra” que uno ya no es un hombre. Así que uno empeza a dudar, empieza a dejar de creer en que existe un orden mundial en el que Dios ocupa un lugar definido. Uno realmente empieza a pensar que Dios está de permiso. De otro modo, todo lo que está ocurriendo sería imposible. Dios debe haberse marchado.”

S. Wiesenthal, “Los Límites del Perdón”. 1998

La Historia no para de tejerse sobre los tapices de la crueldad y la injusticia: a medida que aumentan los crímenes contra la Humanidad, la Comunidad Internacional se va sumiendo en la pasividad más absoluta. La complicidad con esas puntadas, que cobran forma de disparos, bombardeos, masacres y torturas a pueblos enteros, es la prueba de que Dios tiene que estar de permiso.

Este fin de semana, el Papa visitó este país y trató de convencernos de que Dios sigue en su puesto, dirigiendo sus poderes divinos contra la unión de personas del mismo sexo y la libre decisión de la mujer sobre su propio cuerpo. Suponemos que el poco poder que le restaría entonces de su embestida contra el amor y la libertad no serviría sino para consentir las peores formas de odio de que es capaz el ser humano.

A veces, los medios de comunicación se creen Dios y sólo ceden el trono de sus portadas a aquellas noticias que refuerzan su poder divino. Hoy, el Sahara es noticia, pero el conflicto lleva masacrando vidas más de 30 años. Lo mismo con la humillación cotidiana de los palestinos, cuyo acoso constante y sangriento por parte de soldados israelíes constituyó la realidad de más de medio siglo XX. Lo que no es noticia, no le interesa a Dios. Pero tampoco a los medios, ni a los gobiernos, ni a la gran mayoría de los ciudadanos.

Quizás nuestra coartada común ya no sea confiar en Dios, sino creer la realidad unívoca (y falseada) de los medios, cuyo tratamiento exiguo da a entender que la cosa no es tan grave, cuando lo es más que nunca.

Todos estamos de permiso en este mundo, pero existen millones de vidas que penden de un hilo porque se les niega no ya el permiso, sino el derecho que les corresponde, como seres humanos, a vivir de forma digna en un territorio legal (y viceversa). Esta injusticia mayúscula en plena era de la globalización es la evidencia de que, definitivamente, Dios está de permiso.

Ojalá la solidaridad y responsabilidad de los medios y de nosotros mismos no siguiesen el mismo camino que Dios.

Nora

 


Hacerle frente al mapa

NoriLila

2º curso de Periodismo – Comunicación Audiovisual, Templo de Debod.

Hoy ha sucedido algo insólito. Tras unas semanas cargadas de emotividad, recogiendo las novedades de mi ciudad, reencontrándome con las complicidades de mis cercanos, el aroma del mar, los periódicos impresos, el placer de llegar antes a todas partes, los baños de sol, ha sucedido algo insólito: he abierto un mapa.

Lo he desplegado virtualmente, a un click de Google.

España. Diecisiete Comunidades Autónomas. Canarias aparece por cortesía de la compresión o el corta – pega, porque los kilómetros que la separan de mi ciudad de residencia actual, Madrid, son mucho más dilatados. Pero no sólo con respecto al mapa, sino frente a la concepción con la que una servidora cogió un avión hace casi dos años.

El trayecto de dos horas y media que comprende, equivale a la duración de una película, y a una doceava porción de las que componen un día. Si cogemos ese número y lo multiplicamos por mil, tenemos los dos mil kilómetros que separan Las Palmas de Madrid. Cuando recorro este camino a la inversa, esto es, la dulce vuelta al hogar, suceden muchas cosas y transformaciones: se queda enredada la “s” que corona las palabras, se suaviza la “c” como si las olas se peinasen sobre ella, se dan la vuelta muchas palabras hasta disfrazarse de otra distinta -o acaso son las otras las disfrazadas-; el caso es que son tantas que hasta podrían compilarse y elaborar un diccionario de diferencias a la llegada.

Ha sido algo insólito mirar este mapa. Y entender, por fin, esa sensación de desarraigo, de pez no sólo fuera del agua, sino lejos de ella, sin puertos en los que atracar ni abrazos de la familiaridad de la orilla.

Este mapa me ha dado un respiro del futuro, ese lugar al que miro tanto y para cuya construcción cogí ese avión. Qué pronto lo cogí.

El tiempo es relativo, decía Mario Benedetti, y la distancia física puede diferir de la que traza nuestra mente, eso lo aprendemos todos desde que nos enamoramos y tenemos que enfrentarnos al vacío temporal que nos deja la persona amada.

Pero, a pesar de eso, hay barreras que la fantasía no puede derribar, nostalgias que no se pueden disolver, sino atenuar con una pactada convivencia. Por eso, este mapa es implacable. Ese tramo que recorren los ojos de Las Palmas a Madrid representa el vértigo, la agorafobia de aterrizar en el centro neurálgico del país, para residir en él, desconociendo las fronteras que lo bordean, ignorando las periferias en que desemboca, sintiendo el pulso de tu patrimonio en tu interior, pero en diferido a la vez, como en esferas distintas. Sintiéndote lejos, en resumidas cuentas.

Por eso, rehúsas mirar el mapa. Las ventajas de la ciencia son su exactitud, su escaso margen de falibilidad; y esa realidad es, precisamente, la que atenaza mi corazón. Y por la que he vivido estos dos años sin querer enfrentarme a las mediciones: dos mil kilómetros de distancia que podrían acortarse en lo mental, con o sin mapa, pero que a mí me pesan como dos mil toneladas. Porque el vértigo no proviene del mapa ni de lo que éste representa, sino de que esta representación se corresponde, absolutamente, con la realidad.

Nora


La noche de los libros

Madrid, 23 de abril: Noche de los libros.

Avenida General Perón, 40.

Librería ‘El tranvía’.

Manuel Vicent.

“La cultura empezó desde que el hombre supo que iba a morir.

El hombre desde que vio a otro como que él, podrido, y comprendió que él también iba a morir, decidió enterrarlo, bajo tierra, para no pensar en ello. El hombre no se ha recuperado, desde entonces, de ese estado de terror. Y se mete sustancias por todos los agujeros del cuerpo para mantenerse vivo, y se mete libros y literatura para sacudir la conciencia. Porque existen los sueños, existen los libros.

El día en que el hombre crea que es inmortal, se acabará la literatura, porque la literatura existe para olvidar la muerte, el hombre escribe para parar el tiempo.”

Así, con el bolígrafo corriendo detrás de sus palabras y el pulso totalmente fuera de control, he logrado retener este fragmento de los miles que llenaron esta noche, noche en que la proximidad de Manuel Vicent fue, por primera vez, física.

Lo integro aquí para hacer cada una de sus palabras inmortales.

manuel-vicent